En el pequeño cementerio de la tranquila aldea de LA GUIJARROSA, cerca de SANTAELLA, en la región de CORDOBA, un grupo de voluntarios cava, con una ternura ensañada, buscando una fosa común del franquismo, bajo los cipres muy calurosos. Una asemblea de pueblerinos comenta en voz baja, entre enfado y alivio, la lenta progresión de las obras.

En SANTAELLA, situada en la campiña « roja », rebelde, quedemos callados durante más de 60 años, pero no hemos olvidado. Aquí como en otra parte, el insoportable silencio a propósito de la memoria de los vencidos está fracturándose por todas partes. Encerrada en su estoicismo, Valle Serrano Pedrosa, hija del alcalde republicano Francisco SERRANO de DIEGO, arrestado sin ninguna razón el 20 de Octubre 1936 y fusilado 6 días más tarde, lee un poema :
« Esta pequeñita parte de mi, de un largo sufrimiento silencioso, lo he llamado : el grito del silencio… »
En la pacífica SANTAELLA, las violencias (36 víctimas republicanas, ninguna de derecha) sólo empezaron el 14 de Agosto, cuando el pueblo cayó bajo el control de los franquistas. En CORDOBA reinaba el terror fascista : 4000 fusilados en 3 años.
Están aquí, palas en mano, hijos y nietos de desaparecidos. Sus descendientes cavan durante horas, bajo 45° en la sombra, ayudados por numerosos voluntarios jovenes que quieren saber. Repiten : « Este pasado enterrado con intención há de surgir de nuevo cueste lo que cueste. Cada cuerpo exhumado será una victoria de la democracia y de la justicia. »
El 11 de Septiembre 1936 en SANTAELLA se celebrabá la virgen del Valle, La jefa del caserío. Numerosos obreros agícolas habían venido de los cortijos cercanos par asistir al paso de la virgen. Por la madrugada, 17 obreros agrícolas saqueados en el pueblo están ejecutados sin sentencia, contra la pared del cementario y tirados en una fosa común. Algunas horas más temprano, los franquistas habián obligado a un grupo de pueblerinos a cavarla.
Alfonso CASTRO y José PEREZ todavía recuerdan los disparos y los gritos de los fusilados : « Por la mañana, cuando nos acerquemos, la fosa yá había sido cerrada de nuevo ».
En un pequeño banco, Maria José RUIZ QUERO llora : « Estoy esperando que exhumen a mi bisabuelo, para restituirle su dignidad que hombres malos le han negado (…) Aquí occurió un verdadero genocidio político contra los que creían en esta opportunidad histórica, la segunda República, para cambiar las bases de una sociedad casi-feudal. En mi familia, los asesinos no lograron intimidarnos, nos llenaron de orgullo ».
A medida que la excavación progresa, un pie, una bota, un codo, aparecen. Las excavaciones representan un trabajo riguroso y muy respectuoso. En la fosa y a su alrededor, arqueólogos, etnólogos, antropólogos, psicólogos, abogados, historiadores, todos voluntarios, y militantes comunistas , muy jóvenes, se activan. Un abogado explica el porque de su presencia : « Deseamos obligar la justicia a admitir oficialmente, y institucionalmente, que se trata de un asesinato colectivo de ciudadanos inocentes, sacrificados porque eran republicanos. No es por casualidad si fueron ellos las víctimas y los otros los asesinos ».

El arqueólogo Miguel CONTRERAS MARTINEZ, venido desde Madrid, lee el terreno, vigila cada palada : « Usamos el método arqueológico tradicional para la exhumación de los restos. Sólo el objetivo final es diferente. Se trata de recobrar completamente la memoria de los que cayeron para la República, la memoria de sus ideales y la de su proceso global, estructural, de la represión, de sus etapas ». Buscamos en la tierra con minuciosidad para que nada se pierde.
Un poco aislada, Maria del Mar, joven psicóloga, habla con una familia algo miedosa. Las fantasmas del franquismo obsecionan todavía. El miedo, quizas el peor de las secuelas : « Ayudamos a acabar con el trabajo de luto, a hacer que esta gente hable,y ayudamos a extirpar las raices de este miedo aún patente generación trás generación ».
Una familia de VINAROS (provincia de Castellón) presentó una denuncia hace dos años para « retención ilegal y asesinato ». Andrés GIMENEZ GOMEZ cuenta la dificultad de las investigaciones para encontrar de nuevo a las familias y la obstrucción del aparato judicial. Frente a tantas dificultades, se dirige hacia Paco URBANO, consejal Izquierda Unida de SANTAELLA que hizo votar una moción permitiendo el empeño de las obras. El ayutamiento aporta su apoyo material y firma un protócolo con el « foro para la memoria ». Su presidente, José María PEDREÑO, coordina una excavación diseñada como la continuación de una misma lucha antifascista, como un combate para la justicia histórica : « Hemos intercambiado los fusiles con picos y palas ».
Alrededor de la fosa, el silencio está interrumpido por lloros y risas. Esta atmósfera de puertas cerradas no está pesada, el luto se mezcla con un sentimiento de victoria a veces feliz.
A medida que las obras progresan, los huesos se vuelven cuerpos. La actividad de las familias, de los voluntarios, y sus testimonios permiten dar un nombre a estos cuerpos, carne, caras, vidas, una historia. Cuanto más cuerpos aparecen, tanta más gente se atreve a hablar. Las historias familiares se juntan con la historia colectiva.
Despues de cuatro fines de semana cavando, 17 cuerpos vuelven a aparecer en la tierra ocre oscuro. Una pulseada político-judicial empieza entre la persona cargada del dossier juez (que se ha negado a contestar a nuestras preguntas) y el foro para la memoria. Un agente de policia judicial viene para formar expendiente, comprobar los daños, las fracturas des huesos, los impactos de balas sobre los esqueletos. La extracción de los cuerpos sólo se hará gracias a la voluntad del municipio de SANTAELLA, y será la ocasión de una ceremonia emocionante alrededor de la fosa.
Hoy, yacen todos juntos, bajos sus nombres, grabado en la piedra, se lee :
« SOLO HABREMOS MUERTO
SI VOSOTROS NOS OLVIDAIS »
La película saldrá en mayo 2006.
Si usted quiere más informaciones, contacte a Dominique Gautier , CREAV Atlantique, al (0033)559 90 94 90