
Felipe Matarranz Gonzales tenía 20 años cuando la guerra civíl estalló, y militó desde 1929 en la Juventud Comunista (luego convertida en Juventud Socialista Unificada). Dejó su pequeña ciudad costera de La Franca para defender la república en el Frente Norte. (Cantabria, País Vasco, Asturias, Burgos …).
En Diciembre 1937, fue arrestado, juzgado por un consejo de guerra y condenado a muerte por culpa de « ayuda al levantamiento ». Fue graciado y escapó a 30 años en la cárcel. Liberado en Julio 1942, Felipe fue obligado en quedarse en La Franca, y se volvió funcionario de enlace político y militario de la sexta sección Ceferino MACHADO.
A finales de 1944, Felipe fue encargado de recepcionar un desembarco de armas que venían de Francia tras la paya de La Franca. Sin embargo, las armas fueron interceptadas y nunca llegaron. El maquis fue obligado de arreglárselas solo.
En Noviembre 1946, Felipe y la guerrilla se juntaron en la cabaña de La Rizoja en el pico del Mazuco, en la Sierra de Cuera. Rodeados, la mayor parte de los hombres consiguieron huir, un guardia civíl fue matado así como « MADRILES », heroes de la Resistencia Francesa. El día siguiente, Felipe Matarranz fue capturado, y fue juzgado por un consejo de guerra en Oviedo el 7 de Noviembre 1947 por culpa de ser « un individuo extremadamente peligroso, con ideas avanzadas y recalcitrantes, activo propagandista y propagador de fujitivos ». De cárcel en cárcel hasta la penitenciaría de Burgos, fue torturado 21 veces,y puesto en libertad condicional en Julio 1952. Hasta la muerte de Franco, continuó una actividad clandestina de difusión de folletos y de periódicos.
Desde hace seis años, Felipe Matarranz vive en una casa de ancianos dirigidas por monjas en Colombres, situada a unos cincuenta kilometros de Santander. Uno de los pasatiempos preferidos de este eterno luchador consiste en dibujar y pintar.